Despedida

Un sombreiro na cabeza con flores marchitas asumindo o encontro

pensando poesía poetúa poemiña

versando o descalabro que non había de vir nunca

ou igual si pero que importa

fáiseme raro verme tan distinta e ver aos demáis tan iguais

coa pioga xunguindo a loucura

fáiseme raro falar coas nenas amigas

que xa non son nenas nin son amigas

reproduccións a escala

mutacións

pero elas non son

que non me enganen:

xa non estamos

amargados encontros e desencontros

frívolos choques de mans

amigos atrapados no tempo

canto vos quixen!

Despedida

Un sombrero en la cabeza con flores marchitas asumiendo el encuentro

pensando poesía poetuya poemía

versando el descalabro que no iba a venir nunca

o qizá sí pero qué importa

me resulta extraño raro verme tan distinta y ver a los demás tan iguales

con la correa sujetando la locura

me resulta extraño hablar con las niñas amigas

que ya no son niñas ni son amigas

reproducciones a escala

mutaciones

pero ellas no son

que no me engañen:

ya no estamos

amargados encuentros y desencuentros

frívolos choques de manos

amigos atrapados en el tiempo

¡cuánto os quise!

Johannes Vermeer, el artista tras la joven de la perla en 5 ...
La joven de la perla
Pintura de Johannes Vermeer

La pandemia de la esclavitud

Me dice “escribe” como si fuera una orden o quizá una sugerencia. Van casi 20 días y empiezo ahora a ser capaz de encarar el pánico.

Todo empezó antes de aquel viernes 13, ironías del destino, maldita película que vi demasiado joven y me sacó el sueño demasiado pronto. Todo empezó unas semanas antes pero quién imaginaba que la catástrofe llegaría tan alto y tan lejos.

La pandemia de la esclavitud la bauticé porque nunca la historia presenció una humanidad tan sometida a sus propios individuos autoerigidos como líderes empresariales, políticos, sindicales.

Todos rendidos al poder del dinero por encima de la salud.

La pandemia de la esclavitud, voluntaria, aceptada a ciegas, anteponiendo el trabajo sin protección adecuada a la posibilidad de enfermar tú y pasárselo a los tuyos mientras los jefes te teledirigen desde el jardín de sus chalets en urbanizaciones privadas.

Y por encima de estos problemas mundanos, tan de la carne mugrienta, del materialismo exacerbado, se elevan los grandes profesionales que nos han dejado con la boca abierta y el corazón en un puño. Todo el personal sanitario, desinteresado, haciendo lo que mejor saben hacer: salvar vidas.

La gente salió a los balcones a aplaudirles y poco a poco se fueron sumando otros sectores pero ninguno si os fijáis, ninguno de nosotros aplaude por un solo político, no lo merecen, están ahí puestos para empeorar nuestras vidas y alimentar nuestros odios.

Esa semana, la del viernes 13, qué locura de semana, exámenes de evaluación de todas las etapas educativas, adultos, prensenciales, distancia, coles, institutos, la gente colapsando los centros y nadie parecía darse cuenta de nada, un poco sí pero con risa nerviosa a medida que pasaban los días.

Solo la mujer de la limpieza aparecía con mascarilla el martes y por fuera decíamos qué exageración pero por dentro pensábamos joder qué cague.

Qué cague, sí, ahora a toro pasado es fácil arrepentirse, repasar lo hecho, lo tocado, las personas que vimos, con quien nos saludamos, cuántas veces usamos el trasnporte público, quien tosió en el trabajo aquella tarde en la que llega el cambio de turno avisando de que hay un caso en Navantia.

Al poco otro en una escuela, llama mi sobrina que una en Ares, la madre del amigo de Oleiros, el centro cívico de Feáns en Coruña, empieza la locura, la gente asustada no se le ocurre otra cosa que congregarse en los supermercados a cargarse de papel higiénico.

Y los jefes reunidos, reunidos para qué, para nada, para hacernos pasar el fin de semana en el limbo del desconocimiento, de la angustia, del terror por si tengo que ir a trabajar el lunes.

Feijoo declara ese viernes 13, maldito como decía, el estado de emergencia sanitaria. Empiezan los rumores, el gobierno va a declarar el estado de alarma, eso qué es, no suena bien… arden los wasaps, memes, bromas, por fin vale para algo haber estudiado la Constitución para las opos, en el fondo de todo un poso de acojone nivel dios.

Y no lo sabían, y les pilla por sorpresa. Lo sabía hasta Iker Jiménez, por favor. Tenía más datos que los sabios iluminatis de los gobiernos varios, estudiados, los departamentos de prevención de riesgos, los entendidos en gestiones de catástrofes humanitarias y de todo tipo, ¿dónde estaban cuando China ponía en cuarentena a sus ciudadanos?

En los jardines de sus chalets relajados viviendo una vida paralela a la de las personas reales que estamos en la calle todos los días peleando para salir adelante. Ser profesional está demasiado infravalorado y es en estos momentos cuando sale toda la mierda a la luz.

La pandemia de la esclavitud. La que nos viene encima.

No pasa nada. La abrazaremos gustosos con nuestro carácter bonachón desde el piso de 60 metros cuadrados que aún debemos al banco.

COnVIDa

De súpeto cambiou o mundo. Detívose a vida, as fiestras enchéronse de caras de pánico que miraban a rúa baleira.

O apocalipse levaba a VIDa no seu nome, fumos quen de velo?

Os gobernos pelexaban en diatribas políticas con decisións de pouca altura e fondo calado, a xente nas fiestras. Nos hospitais, nos supermercados. Nos autobuses indo a traballar co medo na médula.

A miña mente cavila. Voltas concéntricas, lembranzas saturadas de cando foi a última vez que.

E logo o que virá. Escoller os xestos fermosos por encima dos egoístas opacos. Difícil tarefa.

Escoller o amor por riba do odio. Exercicio de autocontrol por permanecer humana.

Escoller o amor. O amor en tempos de pandemia.

COnVIDa

De repente cambió el mundo. La vida se detuvo, las ventanas se llenaron de caras de pánico que miraban a la calle vacía.

El apocalipsis llevaba la vida en su nombre, ¿seremos capaces de verlo?

Los gobiernos peleaban en diatribas políticas con decisiones de poca altura y hondo calado, la gente en las ventanas. En los hospitales, en los supermercados. En los autobuses yendo a trabajar con el miedo en la médula.

Mi mente cavila. Vueltas concéntricas, recuerdos saturados de cuándo fue la última vez que.

Y después qué vendrá. Escoger los gestos hermosos por encima de los egoístas opacos. Difícil tarea.

Escoger el amor por encima del odio. Ejercicio de autocontrol por permanecer humana.

Escoger el amor. El amor en tiempos de pandemia.

PD: “Convida” é unha forma do verbo “convidar” en galego, que significa “invitar”. Convidémonos ao amor. Convidémonos á VIDA.

Para revivir, primero renacer ♥️

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.

Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba.
Alguno bailaba.
Alguno se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.

Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos.
Sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.

Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo.
Lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y sanaron la tierra completamente.
Tal y como ellos fueron curados.

(K.O’Meara – Poema escrito durante la epidemia de peste en 1800)

Estampida vital

Agora que xa non estás sóbrame a metade da vida e fáltame compostura

gustaríame encontrarte nas rúas empedradas da vila

tropezar coas miradas de noite

comer mazás entre apuros e beliscarnos as ganas

agora que xa non estás non podo operarme a corazón aberto

bulir de incerteza

pecho a fiestra de día para que non entre a metade de sol que che corresponde que fixen eu para desmerecerte

que fixen que desfixen

en que momento desapareceron as persianas volve volve non te vaias

que agora nestes tempos

fas máis falla que nunca.

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La melancolía de París, Vincenzo Irolli (1860-1949)

O mentireiro

hai unllas dentes pes orellas con pendentes e piercings tatuaxes

ferven as carraxes

hai ollos pelos sinais animais

eu déixome ir vou 

ás veces

clávanme na cruz róubanme a voz e cantan

apóianme nun pao e dinme que sorría para a foto

-SORRÍ

(…)

enchidos os oídos a boca os ollos os bolsiños da roupa

borróns desteñidos difuminados 

psicóticos 

analizados

colga a túa porta na chave do Facebook

pero

acórdate do aire

de que isto vai de respirar

non de clonar acontecementos 

e amigos.

Preludio sobrenatural que nos condea á tristura intimidade nos nosos encotomiñados fogares húmidos.

Avance cara ao retroceso.

Retroceso.

Virus sen coroa

Tan alleos e impotentes

trazos de debuxos de neno pequeño

garabatos en inacción

como espectadores asistimos ao colapso

a estela da serpe impregnada no xenoma humano

será capaz de saca-la cabeza fóra

fuxide os que poidades

eu espero na praia

cazando mariposas.

Niño pescando, Jávea, (1905)

Niño pescando, Jávea, (1905) Museo Sorolla