Exorcismos en O Corpiño

El tema de los exorcismos es de todo menos “amable”.

Pero no puedo evitar tocarlo, sobre todo teniendo en cuenta que en Galicia tenemos uno de los templos más importantes de España dedicados a sacar al demonio del cuerpo: O Corpiño.

Gentilicio evocador.

Este lugar se encuentra a unos 15 km de Lalín (Pontevedra) y pertenece a la parroquia de Santa Eulalia de Losán.

Parece mentira que una iglesia tan común en cualquier aldea de Galicia se haya convertido en prácticamente una atracción turística.

Cada 23 y 24 de junio acuden fieles y curiosos en masa a presenciar un espectáculo, cuando menos, dantesco. Hay gente tirada por el suelo gritando, insultando, retorciéndose de maneras imposibles… cualquiera diría que están poseídas por el mismísimo diablo.

LA LEYENDA

Hay registros de que desde el siglo XVIII la gente acude al Corpiño a que la liberen del mal. La leyenda, que se remonta quizá al siglo XII o anterior, habla de la aparición de un ermitaño muerto sin descomponer. Lo encuentran unos pastores perdidos que, además y cómo no, ven a la Virgen.

Lo mítico.

Después esa zona se convierte en un lugar de afluencia constante para seguir contactando con las imágenes marianas, y así hasta que el pueblo reinterpreta la historia y se acaba convirtiendo en lo que hoy es: una chaladura marcada por la ignorancia de la Galicia profunda, que manifiesta su atraso en los símbolos religiosos relacionados con el miedo y la opresión.

Hay antropólogos que están en contra de esta tajante afirmación, y aseguran que asistir al Corpiño en romería es otra alternativa a la cura de esa enfermedad nerviosa o neurológica en la que la medicina tradicional o los curanderos han fracasado. Los pacientes y sus familias acuden esperanzados a que les quiten “o diaño do corpo”.

“Fracasada la medicina oficial a las medicinas alternativas, ¿por qué no aceptar esta nueva posibilidad de librarnos de la carga maligna? Sensatamente los romeros del Corpiño asumen esta vía de esperanza desde un posicionamiento creencial que le está vedado a muchos mortales que se consideran más progresistas”. 

Claro. Muy normal. No es ignorancia, no.

Por eso la gente que acude son personas mayores sin formación ni experiencias más allá de su núcleo rural. Gente que sigue viviendo profundamente encorsetada en el “qué dirán” y en el temor a todo lo que se sale de su cotidianidad.

Te lo digo yo, que soy de aldea.

Galicia es muy bonita, pero la lectura romántica que hacen los urbanitas dista mucho de la realidad de la ruralía.

Voy a hacer yo una reflexión. Y sin tanto rollo.

Hasta hace poco una persona con problemas psiquiátricos que viviese en una aldea en Galicia era escondida en casa. Suponía una vergüenza para la familia. Estoy segura de que todavía pasa en ciertos lugares. Como pasa con ser madre soltera.

Antes de reconocer que se trata de un mal médico, de tal manera que la familia es responsable de la enfermedad, prefieren otorgar esa responsabilidad a lo religioso, y así se liberan de toda culpa. “Ter o diaño no corpo” forma parte de un complejo universo simbólico en el que un poder superior pasa a ser causante del problema.

La familia queda bien delante de la comunidad: están ante una enfermedad inevitable, generada por fuerzas oscuras e incontrolables. Adquiere un nuevo rol de atención y respeto con los próximos pasos que debe dar bien definidos.

Hay que encajar a la familia rural de esta persona presuntamente poseída en una comunidad. Una comunidad cerrada, pequeña, si acaso de 60 personas como mucho, con unas normas estrictas e inamovibles. Profundamente religiosa y conservadora. Ignorante, sí, entendiendo por ignorante al que no ve más allá de lo que le han contado.

El que no cuestiona. El que obedece.

Al menos de cara a la galería.

Reconocer una enfermedad psiquiátrica supone romper las normas. Es hacerla tangible, y eso no puede ser. Pasarías a ser diferente, un excluido, un “loco”. Mejor ser un poseído, dónde va a parar.

Es lo religioso lo que da sentido a la comunidad. Son sus estructuras las que organizan el resto.

Después se produce el “efecto contagio”, y ya la tenemos montada. Añadan ustedes el aspecto económico provocado por la afluencia de gente y ya tienen el cóctel que explica las peregrinaciones y los exorcismos.

Un feirón de creyentes y despojados al que hasta van los negros a vender cinturones y bolsos.

Con lo que sucede en O Corpiño estamos ante otro ejemplo de lo censora que es la religión católica. Un culto negativo, que mueve al miedo, al sometimiento. Todo lo contrario de las religiones milenarias orientales, que inducen a la libertad, al crecimiento interior, a la sabiduría.

Pero con una importante cualidad: han sabido convertir un rito tenebroso en una fiesta macabra.

#GALICIAPARADISE

Anuncios

2 comentarios en “Exorcismos en O Corpiño

  1. Grandísima ignorante. Grandísma ignorante. Sólo alguien que desconoce la miseria y desigualdad que ha generado la religión oriental en la India puede decir eso. Tu ignorancia te envalentona, no hay duda.

    Me gusta

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s